El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neuroconductuales más comunes de la niñez. Por lo general, se diagnostica inicialmente en la infancia y a menudo perdura hasta la edad adulta.
Es más común de lo habitual que todas la falta de atención que está fuera del rango típico sea uno de los tres síntomas claves del TDAH, junto con la impulsividad y la hiperactividad.

Gabriela Mas, psicomotricista.
El abordaje multidisciplinario es fundamental para determinar si existe o no TDAH. Ya sea para colaborar a llegar a un diagnóstico diferencial o para acompañar el proceso de un niño con TDAH, la labor de los psicomotricistas resulta clave para no solo mejorar la coordinación motora, sino para el desarrollo de actividades cognitivas, regulación emocional y la integración al entorno.
Cada caso es único y lo que funciona para un paciente, no funciona para otro.
“Si, por ejemplo, si logramos que sentado a 90 grados, con el pecho pegado a la mesa, los brazos en 90 grados, él niño reordene su campo visual y logra hacer su tarea, entonces, la docente puede implicarlo a su actividad con esta metodología y en la casa puede trabajar igual. Así vamos todos para el mismo lado”, explicó a NotiSalud la psicomotricista Gabriela Mas, haciendo hincapié en la importancia de coordinar con todo el entorno del paciente.
“Es importante cuando llega la derivación, ya sea por parte del pediatra o demanda de los papás, es poder empezar a construir la historia del niño, su historia clínica, ver cómo ha sido el proceso de desarrollo del niño. Si puede ser un caso de TDAH o hay ciertas situaciones familiares, contexto familiar o una deprivación ambiental, sociocultural, que esté llevando a una sintomatología que pareciera que fue ese trastorno, pero no lo es” puntualizó.
Por eso es tan importante cuando vemos esa inatención, hiperactividad, impulsividad propia del trastorno, poder diferenciar si es de un TDAH o hay un niño con dificultad en el desarrollo de su corporalidad en cuanto a los límites del cuerpo en el espacio, del freno inhibitorio. Hay cuestiones corporales y emocionales que afectan a ese desenvolvimiento irruptivo sobre el espacio, sobre las personas, no poder atender, no poder escuchar, no poder construir” detalló Mas.
La profesional explicó que es importante la evaluación de las distintas áreas como fonoaudiologos, neurólogo infantil y psicólogos para determinar que “no hay dificultad auditiva, que no es un caso de Trastorno del Espectro Autista, que no hay una cuestión emocional o una dificultad sensorial y desde ahí la psicomotricidad puede hacer su aporte a la elaboración del diagnóstico”.
La prevalencia de TDAH en Argentina es de alrededor del 4% y a nivel mundial del 4% al 7% en niños, niñas y adolescentes según datos del Conicet, desde donde explican que para pensar en este diagnóstico se pueden aplicar tres criterios: uno funcional, que genere dificultad en el desarrollo del niño; un criterio contextual, que ocurra en dos o más contextos (casa y escuela, por ejemplo) y que se produzca antes de los12 años.
Y en relación a la edad, Mas confirma que cuando empieza la escolaridad formal es cuando se evidencian comportamientos que requieren atención y son las docentes la primera línea de acción.
“Es la primera salida al mundo del niño. Es la primera vez que también se encuentran con estructuras de una rutina de inicio, de desarrollo y cierre. Entonces ahí se empieza a visualizar que no puede obtener las estructuras, no puede seguir una consigna o explayarse en el plano gráfico cuando hay muchas variables de distractoras en el espacio, o quizás que no puede comer la comida de los otros, no puede compartir, solo lo de él”.
Entonces, la psicomotricista considera central que se trabaje con un abordaje coordinado entre escuela, consultorio y familia. Sobre si están preparadas las instituciones escolares para brindar esa contención, Mas va mas allá al plantear que es “la sociedad terapéutica debe implicarse digamos porque esto viene con el combo, yo soy terapeuta y mi obligación es esta, es trabajar con la familia y con la escuela”.
Uso de pantalla en niños con TDAH
Sobran las investigaciones actualmente sobre el efecto nocivo del uso indiscriminado de pantallas en la infancia, respecto al desarrollo cognitivo, social y emocional. Qué ocurre en caso de un chico con diagnóstico de TDAH, cual tiene que ser el proceder.
“En niños con este trastorno, provoca que se aumente más la sintomatología que ya viene atravesando y cuando estamos en un proceso de un tratamiento para poder trabajar la tolerancia a la frustración, los tiempos de espera, el poder sostener la atención en secuencias de cortas cada vez más mayores, el uso de la pantalla hace que el niño solo esté pendiente de una satisfacción inmediata. Cuando queremos sacar de eso el niño tiene una conducta disruptiva, se irrita, tiene rabietas muy fuertes y le cuesta poder salir de ese estado. Por eso es que está muy alterada la tolerancia de la frustración” describió Mas.
Por eso recomendó poder anticipar al niño que el uso de la pantalla se terminará, especificando en qué tiempo y tal vez programando un timer que marcará el final de esa actividad. “Anticipar para que él pueda empezar a trabajar la tolerancia a la frustración”.
Cuando la ansiedad se confunde con TDAH
Muchos niños tienen una capacidad de atención de corta duración. Se distraen fácilmente. Tienen problemas para seguir las instrucciones o para quedarse quietos. Estos pueden ser síntomas del TDAH. De acuerdo al Child Mind Institute, hay otras condiciones que causan problemas de atención. Es importante descartarlas o un niño podría ser diagnosticado erróneamente con TDAH y recibir el tratamiento equivocado.
- La ansiedad es uno de los problemas que pueden causar problemas de atención. Cuando los niños se preocupan mucho, puede ser muy difícil concentrarse en la escuela.
- El TOC es otra condición que se puede confundir con el TDAH. Los niños con TOC tienen una preocupación obsesiva de que ocurran cosas malas.
- El trauma también puede dificultar que los niños presten atención. Los niños que han pasado por experiencias que les han causado miedo o estrés pueden estar nerviosos, inquietos o distraídos.
- Un trastorno del aprendizaje también puede causar un problema de atención. Estos niños podrían tener problemas con su trabajo escolar, y con frecuencia pueden sentirse frustrados y avergonzados cuando no pueden seguir el ritmo.La falta de madurez, porque son más pequeños de edad que sus compañeros