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Una guía para ganar la batalla a los ultraprocesados

La obesidad infantil ya no es una advertencia a futuro, sino una realidad que vemos todos los días. Entre el sedentarismo y el azúcar que se esconde incluso en lo que creemos saludable, las familias se encuentran en una encrucijada. ¿Qué les estamos dando realmente a nuestros hijos? La médica pediatra Laura Blanco habló con NotiSalud sobre los ultraprocesados y propone repensar la cocina como el primer lugar para cuidar la salud.

Un guía para iniciar el cambio de alimentación necesaria para batallar contra la obesidad infantil.

Hoy, el ritmo de vida nos empuja a elegir lo más rápido, pero ese ahorro de tiempo lo estamos pagando con salud. Para Blanco, el primer paso para cambiar el rumbo era empezar a mirar con otros ojos lo que compramos. «Hay que leer las etiquetas y saber de qué están compuestos los alimentos», advirtió, recordando que lo que ingresamos al cuerpo -e incluso lo que nos ponemos en la piel- deja una huella.

La trampa del «azúcar invisible»

Uno de los puntos que más preocupó a la especialista fue el azúcar blanca, a la que no dudó en calificar como «azúcar sintética». Si bien recomendó alternativas como la miel, el azúcar mascabo o la stevia, abrió un paréntesis importante con los más chicos: «Los edulcorantes no se usan en niños», sentenció. Según explicó, muchos de estos productos tienen componentes que se acumulan en el organismo y terminan siendo dañinos con el tiempo.

El problema es que el azúcar está en todos lados: alfajores, galletitas y casi cualquier paquete que compramos en el súper. Esto generó un círculo vicioso difícil de romper: «El azúcar da mucha saciedad, quita el hambre, entonces los chicos después no comen lo nutritivo», detalló.

Mucho más que una cuestión de peso

La mala alimentación no solo se nota en la balanza; se nota en el ánimo y en el comportamiento. La Dra. Blanco observó que el impacto era inmediato: «Cuando comen azúcar en un cumple, los chicos quedan alterados». A la larga, el exceso derivó en trastornos que afectaron desde el estómago y el esófago hasta el páncreas y el hígado.

Esta situación se agravó con el sedentarismo. Para la pediatra, el movimiento no era solo «hacer gimnasia», sino el motor que activa las hormonas necesarias para la salud mental y física. «Si tenemos niños con sobrepeso, vamos a tener adultos jóvenes enfermos. Hoy vemos diabetes y síndrome metabólico en edades cada vez menores», alertó con preocupación.

dra. Laura Blanco, pediatra. Foto: NotiSalud.

Harinas y químicos: el cambio que no vemos

Otro de los grandes debates que planteó la doctora fue la calidad de las harinas. «La harina blanca pasa por procesos químicos que nos caen mal», explicó. No fue un ataque al sector, sino una descripción de la realidad actual: muchas panaderías ya no usan materia prima pura, sino polvos sintéticos.

Incluso el trigo cambió. «El trigo de ahora está clonado y genera efectos que antes no veíamos», dijo la profesional, vinculando este cambio con el aumento de alergias, intolerancias y sensibilidades que, sin ser celiaquía, complican la calidad de vida de los niños.

El plan de acción: organización y negociación

Sabemos que cuesta. Las familias cargan con mil responsabilidades, pero la doctora aseguró que la clave estaba en el orden. «Una hora a la semana para pensar qué cocinar y qué comprar nos devuelve el control».

¿Por dónde empezar? Aquí sus consejos prácticos:

  • El agua como bandera: «El 70% del cuerpo de los niños es agua. Si sacamos la gaseosa y el jugo de las comidas, ya estamos bajando una carga de azúcar impresionante».

  • Meriendas reales: Cambiar el paquete de galletitas por una fruta, un yogur o un sándwich de queso. «Recuperamos a muchos chicos con sobrepeso simplemente sacando la harina de la merienda e incorporando fruta».

  • Aprender a negociar: No se trató de prohibir todo, sino de darle su lugar. «No es que no se pueda comer una galletita de chocolate, pero dejémosla para un cumple o el fin de semana. El día a día se mejora de a poquito».

La Dra. Blanco cerró con una reflexión que invitó a la acción: «Cuando perdemos el equilibrio entre salud y enfermedad, recién ahí tomamos conciencia. La idea de la prevención fue no llegar a ese límite, porque a veces la situación ya no se puede revertir. Hubo que dedicarle tiempo, porque al final del día, todo estuvo conectado: el niño que comió bien, durmió mejor y se adaptó mejor al mundo».

Infografía sobre el límite máximo de azúcar diario por edad según la ESPGHAN, comparando las recomendaciones con el contenido real de una gaseosa de 500ml.

Infografía: NotiSalud en base a datos de la ESPGHAN y soporte de IA.

By | 2026-04-14T09:27:19-03:00 abril 9th, 2026|Pediatría, Portada 3|0 Comments