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Calambres: por qué se producen y cómo prevenirlos

Por la redacción de NotiSalud

Lic. en kinesiología Antonella Cabello

Un tirón repentino, un dolor punzante y la imposibilidad momentánea de mover la pierna. Prácticamente todas las personas han experimentado alguna vez un calambre muscular, una molestia tan común en el deporte de alto rendimiento como en la rutina diaria de quien pasa muchas horas de pie o frente al escritorio.

Para entender el origen de este fenómeno y conocer las herramientas para abordarlo, en NotiSalud consultamos a la Lic. Antonella Cabello, especialista en kinesiología deportiva.

Un espasmo involuntario con múltiples detonantes

«El calambre muscular es una contracción repentina, brusca y dolorosa que puede ser de un músculo o de un grupo de músculos y puede durar desde pocos segundos hasta varios minutos», explica la Lic. Cabello.

Sobre las causas que los desencadenan, la profesional señala: «Tenemos diferentes causas que la pueden ocasionar, por un lado, un déficit de potasio, magnesio, sodio y calcio, por otro, deshidratación, mala alimentación, problemas circulatorios o sobrecarga o fatiga muscular. Los músculos más afectados generalmente son los músculos de la pantorrilla, los músculos del muslo tanto cuádriceps como isquiotibiales y los músculos del pie y de la mano».

El interruptor de la mostaza: qué dice la ciencia

Frente a la pregunta sobre qué hacer cuando aparece la molestia, la especialista detalla el abordaje inicial: «En primer lugar podemos tratar de flexibilizar, tratar de elongar ese músculo que se está acalambrando pero de una manera muy suave y lenta. Podemos tratar de masajear con suavidad ese músculo, colocar calor y beber agua».

Sin embargo, la investigación científica reciente ha sumado un hallazgo curioso para cortar la contracción en cuestión de segundos:

«Recientes estudios de la Universidad de Harvard han demostrado que ingerir una cucharada de mostaza amarilla de 5 a 10 gramos corta el estímulo neuromotor que causa el calambre muscular y esto se produce porque en la boca y en la garganta tenemos receptores que le envían al cerebro la información para que corte el ciclo del calambre», revela Cabello, y añade: «Hay otros estudios que han demostrado el mismo efecto con vinagre,  jugo de pepinillo y con ají picante».

Estrategias para una prevención efectiva

Para quienes sufren este problema con frecuencia, la kinesióloga enfatiza que el abordaje debe comenzar en el consultorio: «En primer momento tenemos que consultar  un médico para que nos haga todos los chequeos para ver si existe alguna causa de base fisiológica que esté causando estos calambres».

«Descartado esto, tenemos que tener en cuenta una correcta hidratación, una buena alimentación, hacer actividad física para que nuestro flujo sanguíneo aumente y se oxigene bien todos nuestros tejidos, hacer clases de flexibilización, stretching o yoga y en deportistas trabajar la fatiga muscular», precisa la profesional.

Finalmente, la especialista repara en el impacto de la postura y los hábitos diarios: «También tenemos que tener en cuenta que en personas que están muchas horas paradas, como hemos dicho si tienen algún problema en la pisada tenemos que trabajarlo porque el estar muchas horas paradas va a causar que se contracturen más, por ejemplo gemelos, y eso puede predisponernos a tener calambres musculares».

«Es importante en deportistas realizar el entrenamiento de forma progresiva para evitar que esta fatiga muscular se complique con lesiones como por ejemplo un desgarro muscular y también tener en cuenta que el consumo de alcohol y de cafeína nos producen deshidratación que nos hace propensos a sufrir calambres musculares», concluye la kinesióloga

By | 2026-07-22T22:12:44-03:00 julio 22nd, 2026|Kinesiología, Portada|0 Comments