La valeriana (Valeriana officinalis) es una de las hierbas más utilizadas para combatir el insomnio.

Diversos estudios sugieren que sus raíces, cuidadosamente procesadas, podrían ayudar a conciliar el sueño más rápido y mejorar su calidad.
Sin embargo, la evidencia científica no es concluyente y especialistas advierten que su uso no está libre de riesgos.
Aunque algunos ensayos clínicos muestran beneficios, otros no encontraron mejoras significativas. Además, las investigaciones difieren en calidad y en las dosis utilizadas, lo que dificulta establecer recomendaciones claras. Según Mayo Clinic, la valeriana parece ser más eficaz cuando se consume de manera regular durante al menos dos semanas, aunque aún no se sabe cuál es la dosis óptima.
Antes de recurrir a suplementos, los expertos recomiendan revisar los hábitos que influyen en el sueño:
- Evitar la cafeína por la tarde
- Mantener horarios regulares
- Realizar actividad física y dedicar tiempo a la relajación antes de acostarse.
La terapia cognitivo-conductual también ha demostrado ser una herramienta segura y eficaz para tratar el insomnio crónico. Además, algunas causas subyacentes, como la apnea del sueño o el síndrome de movimientos periódicos de las piernas, requieren diagnóstico y tratamiento médico.
Publicidad engañosa y falta de regulación
Especialistas advierten que la información promocional sobre suplementos puede ser engañosa. Recomiendan consultar fuentes confiables, como el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral o la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de la Salud. A esto se suma que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no regula los suplementos herbarios con el mismo rigor que los medicamentos, por lo que el contenido de los productos puede variar y no siempre se garantiza su seguridad.
Efectos secundarios e interacciones
Aunque se considera una hierba relativamente segura, la valeriana puede provocar efectos secundarios como dolor de cabeza, mareos, malestar estomacal o incluso insomnio. No se recomienda durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de tres años. Las personas con enfermedad hepática deben evitarla. También puede potenciar el efecto de otros sedantes, como alcohol, benzodiacepinas o narcóticos, e interferir con medicamentos recetados o suplementos como la hierba de San Juan.
Ante un insomnio persistente, los especialistas recomiendan una evaluación médica para identificar causas y definir estrategias de tratamiento. En algunos casos, puede ser necesario realizar un estudio del sueño en un centro acreditado por la American Academy of Sleep Medicine.
Fuente: Mayo Clinic.