
El odontólogo Adrián Battezzati habló sobre el peligro de no tratar las caries en dientes de leche.
El odontólogo Adrian Battezzati habló con NotiSalud sobre la importancia de sostener una correcta salud bucal desde bebés, entendiéndola como el único modo efectivo de adquirir el hábito preventivo temprano y así evitar la aparición de caries en los dientes de leche.
En la sociedad existe la falsa creencia o la idea generalizada de que si los dientes temporarios tienen caries, el cuadro carece de importancia bajo el pretexto de que “igual se caen”. El profesional dejó atrás este mito de forma contundente, refiriéndose al grave daño que se produce en la cavidad bucal si se deja avanzar la patología en las piezas temporarias.
Al respecto, el especialista advirtió: “Las caries en la infancia es un tema importante a tener en cuenta por pediatra y odontopediatra. Más allá de que un elemento temporario duela por caries, no es que no duele, no es que no tenga raíz, la molestia es igual que en una pieza permanente”.
Esta aclaración derriba por completo la noción de que los dientes de leche son insensibles; el dolor clínico ante una infección es idéntico al de una pieza definitiva.
Pero más allá de un posible absceso que pueda formarse por la inflamación, y de las consecuencias directas de un foco infeccioso activo, las repercusiones a largo plazo comprometen la estructura de la boca. Battezzati comentó que “un elemento dentario temporario con caries puede perderse en la infancia y generar problemas en la posición de los elementos dentarios. Cuando se hace el reemplazo con los permanentes, no esos dientes no encuentran lugar para erupcionar, porque tuvimos la pérdida precoz del diente de leche, por eso es fundamental mantener esos elementos dentarios”.
El profesional hizo hincapié que para evitar procedimientos invasivos que puedan resultar traumáticos para los niños, es viable intervenir “incluso con el uso de preventivos como es el uso de cariostáticos, que lo que hace es frenar la carie, evitar que siga avanzando. Así no hay que recurrir a la aparatología rotatoria para eliminar la carie”.
Por este motivo, para prescindir del uso de tornos y fresas gracias al diagnóstico temprano, el especialista recalca que resulta indispensable iniciar los cuidados desde el nacimiento del niño: “Es fundamental el control desde el primer momento del lavado de dientes.”
Prevención: cómo convencer al niño de que se lave los dientes sin llorar
La incorporación de la higiene dental en la rutina diaria suele ser un desafío complejo para las familias. Ante esto, el profesional destaca que la clave radica en la constancia, la paciencia y en el acompañamiento afectivo de los padres desde los primeros meses de vida:
“La técnica de cepillado forma parte de las medidas preventivas. Hay que tener paciencia, y la insistencia en la educación bucal, en cuanto a que la higiene es prioritaria, incluso antes de que aparezcan los dientes, de bebe. Después de tomar el biberón o la teta, puede la mama o el papa higienizar la boquita, así se va incorporando el hábito”.
El peligro del azúcar escondida y el «síndrome del biberón»
Finalmente, el odontólogo hace especial hincapié en el peligro latente del azúcar escondida; aquella que no se encuentra de forma explícita en las golosinas tradicionales, sino que se infiltra en alimentos cotidianos. En muchas ocasiones, la propia leche se convierte en la raíz del problema debido a sus componentes naturales si no se toman los recaudos necesarios antes de dormir.
Al respecto, Battezzati concluyó: “La leche tiene azúcar, a través de la lactosa, y el problema radica en que es su alimentación inicial, el uso de la mamadera nocturna, usarla para que se duerma. Ese ultimo traguito de leche que no tragó, queda en la boca durante todo el tiempo que el niño esta durmiendo, queda en contacto con las piezas dentarias generando una descalcificación. Y si pensamos que hay varios momentos al día que puede suceder eso, todos los días, por mucho tiempo, hay un síndrome que se llama “síndrome del biberón”.
Relación padre-hijo en el momento del cepillado
Lejos de ser una mera obligación de higiene, el momento del cepillado dental se presenta como una oportunidad idónea para fortalecer los lazos afectivos familiares, particularmente con la figura paterna, abriendo una nueva vía de estimulación y contacto psicológico:
“En la etapa bucal todo se estimula en la boca, y que el cepillado, que es parte de esta estimulación, la lleve el padre sería muy bueno para ganar terreno en el ese vínculo que el bebe ha tenido durante 9 meses con la madre y luego por darle el pecho. Desde la psicología evolutiva se impulsa esto. Con el dedal, con cepillos, hay grandes diferencias en niños que, a pesar de llanto, al principio, el niño que tuvo maniobras preventivas con los que no lo tuvieron”.