Con la expectativa de vida rozando los 90 años, la ciencia médica deja de ver al climaterio como un proceso que «sobrellevar» para entenderlo como una ventana de oportunidad. Expertos de la SAEM explican por qué el silencio es el peor enemigo de la salud femenina.

La menopausia es una «ventana de oportunidades» dicen los especialistas (foto Magnific)
La revolución de la longevidad
Durante el siglo XX, la menopausia era casi el acto final. Las mujeres vivían apenas unos años después de su última menstruación y el sistema médico simplemente asumía que los síntomas eran un peaje inevitable del envejecimiento. Pero el mapa cambió. Hoy, una mujer transcurre un tercio (o incluso la mitad) de su vida después de la menopausia.
Desde el Departamento de Endocrinología Ginecológica de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), los especialistas son categóricos: la transición debe dejar de ser un tabú para convertirse en una estrategia de salud a largo plazo.
«Es una oportunidad para abordar otros aspectos relacionados a los cuidados de la salud de la mujer, tanto en prevención como en tratamiento. Observar los cambios, comprenderlos y aceptarlos es el primer paso para superarlos», afirman desde la institución.
Los síntomas invisibles: De la «neblina mental» a la salud íntima
Si bien los sofocos son el motivo de consulta más frecuente por cómo alteran el sueño y el descanso, existen otros síntomas «subdiagnosticados» porque las mujeres aún sienten pudor al mencionarlos. La neblina mental, la irritabilidad y, sobre todo, la sequedad vaginal, suelen quedar fuera de la charla médica.
La SAEM advierte que el dolor en las relaciones sexuales es altamente prevalente. Al respecto, explican que aunque los lubricantes con ácido hialurónico ayudan, a veces son insuficientes. En esos casos, los tratamientos hormonales locales (cremas u óvulos) son herramientas seguras y efectivas que muchas mujeres desconocen por miedo.
El deseo sexual: ¿Cuestión de hormonas o de complicidad?
Es real que la caída de estrógeno y testosterona impacta en la libido, pero los especialistas de la SAEM proponen un cambio de paradigma: el deseo no desaparece, se transforma.
«Para bailar un buen tango se necesitan dos. Si la compañía es amorosa y sabe despertar erotismo, es muy probable que se encuentren momentos de intimidad placenteros», destacan los profesionales, subrayando que la recuperación del deseo es un trabajo de pareja y no una carga individual de la mujer.
El kit de soluciones actuales incluye:
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Terapias hormonales personalizadas para mejorar energía y sueño.
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Uso de testosterona en dosis bajas (casos seleccionados).
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Abordaje psicológico/sexológico para abordar estrés, dolor, ansiedad o miedos.
¿Por qué sigue dando miedo?
Las mujeres suelen consultar por la menopausia aún antes de presentar sintomatología. Cualquier alteración del ciclo menstrual después de los cuarenta años despierta “el temor “a la menopausia. Muchas asocian la menopausia a deterioro físico, pérdida de ciertas capacidades y envejecimiento. Así mismo, este periodo representa el cese de la función ovárica y de la etapa reproductiva, lo cual puede generar mayor impacto emocional. La medicina moderna lo ve como una «ventana de oportunidad».
A diferencia de la andropausia masculina —que es lenta, progresiva y con síntomas menos marcados—, la menopausia es un cambio sistémico que requiere un abordaje integral: cambios en la alimentación, actividad física y, sobre todo, acompañamiento profesional.
El consejo de los expertos es claro: no esperar a que los síntomas desaparezcan solos. En la era de la longevidad, transitar esta etapa con bienestar no es un lujo, es un derecho de salud.